Existen cientos de listas de preguntas de entrevista, pero aprenderlas de memoria es una estrategia perdedora: el reclutador casi siempre hace una pregunta de seguimiento, y una respuesta aprendida se desmorona en el segundo intercambio. El buen método consiste en entender las seis familias de preguntas, reconocer la intención detrás de cada formulación y preparar pruebas reutilizables. Aquí tienes la lista de las treinta clásicas, organizadas para trabajarlas en una hora. Comienza por las preguntas de tu familia dominante —aquellas que volverán seguro— y luego amplía: el objetivo es tener cinco historias preparadas, no treinta respuestas memorizadas.
Las seis familias: la intención detrás de la [pregunta](/es/blog/resumen-personal-90-segundos)
Casi todas las preguntas clásicas pertenecen a una de estas familias. Identificar la familia te dice lo que el reclutador busca realmente:
| Familia | Preguntas típicas | Lo que busca el reclutador |
|---|---|---|
| Presentación | Háblame de ti, tu trayectoria | Un relato coherente y un candidato claro |
| Motivación | ¿Por qué este puesto, ¿por qué nosotros | Un interés documentado, no una candidatura en serie |
| Competencias | Tus fortalezas, tus logros, una misión difícil | Pruebas cuantificadas, no adjetivos |
| Comportamiento | Tus defectos, un conflicto, un error | Lucidez y capacidad de progresar |
| Proyección | ¿Dónde te ves en cinco años | Una trayectoria compatible con el puesto |
| Práctico | Expectativas salariales, disponibilidad, movilidad | Informaciones factuales sin negociación prematura |
La lista de las treinta preguntas a preparar
Marcalas según las vayas trabajando: una hora basta para preparar la mitad de ellas con el método descrito más abajo.
- 1Háblame de ti.
- 2Cuéntame tu trayectoria en dos minutos.
- 3¿Por qué este puesto?
- 4¿Por qué nuestra empresa?
- 5¿Qué sabes de nosotros?
- 6¿Cuáles son tus tres fortalezas principales?
- 7¿Cuál es tu principal defecto?
- 8¿Cómo te describirían tus compañeros?
- 9Cuéntame un logro del que estés orgulloso.
- 10Cuéntame un fracaso y lo que aprendiste.
- 11Describe una situación de conflicto y su resolución.
- 12¿Has gestionado alguna vez un equipo?
- 13¿Cómo organizas tus prioridades?
- 14¿Cómo trabajas bajo presión?
- 15Da un ejemplo de decisión difícil.
- 16¿Cuál ha sido tu mayor error profesional?
- 17¿Por qué dejas tu puesto actual?
- 18¿Qué esperas de este puesto?
- 19¿Dónde te ves en cinco años?
- 20¿Cuáles son tus expectativas salariales?
- 21¿Cuándo estás disponible?
- 22¿Eres móvil?
- 23¿Cómo valoras el teletrabajo?
- 24¿Cuál es tu método de trabajo?
- 25¿Qué herramientas dominas?
- 26¿Qué te motiva a diario?
- 27¿Cómo aprendes?
- 28¿Tienes otras entrevistas en curso?
- 29¿Tienes preguntas?
- 30¿Por qué deberíamos contratarte?
Las cuatro preguntas trampa a preparar en prioridad
Cuatro preguntas de esta lista requieren una preparación específica, porque la respuesta espontánea es casi siempre mala. Tu principal defecto: elige uno real, benéfico para el puesto, y muestra el trabajo realizado para controlarlo — la organización cuando el puesto es muy estructurado, la impaciencia cuando te impulsa a entregar. ¿Por qué dejas tu puesto: habla de lo que te atrae, nunca de lo que te aleja, y evita la crítica de tu empleador actual. ¿Dónde te ves en cinco años: una progresión coherente con el puesto, no la ambición de tomar el lugar de tu reclutador. Y la pregunta final, ¿por qué tú: es la oportunidad de sintetizar en tres argumentos la coincidencia entre tus pruebas y las necesidades de la empresa.
Un defecto asumido con un plan de acción vale más que una debilidad disfrazada de cualidad. Los reclutadores han oído "soy demasiado perfeccionista" diez mil veces.
El método STAR: transformar una respuesta en prueba
Para todas las preguntas conductuales, la estructura STAR evita divagaciones: Situación, Tarea, Acción, Resultado. Prepara cinco o seis historias de tu trayectoria —un éxito, un fracaso, un conflicto, un periodo de presión, una iniciativa— que podrás reutilizar en varias preguntas. Cada historia termina con un resultado cuantificado: un porcentaje, un plazo, una cantidad, una nota de satisfacción.
Situación: dos clientes principales amenazaban con irse. Tarea: retenerlos. Acción: auditoría de sus reclamaciones y plan de corrección en tres semanas. Resultado: contratos renovados y tasa de litigios dividida por dos.
Entrena estas historias en voz alta hasta que cada una dure noventa segundos. Es este banco de pruebas, mucho más que frases hechas, lo que marca la diferencia entre un candidato que responde y un candidato que demuestra. Y mantén la coherencia entre lo oral y lo escrito: los éxitos que cuentas deben aparecer, cuantificados de la misma manera, en tu currículum —un currículum hecho con HightCV te ayuda a escribir estos resultados de una vez para siempre. Cuanto más amplia sea tu banca de ejemplos, menos las preguntas de seguimiento te sorprenderán.
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